martes, 14 de agosto de 2012

Sueños


Sueños

Se supone que cuando soñamos, se acomodan las ideas dentro de nuestra mente y salen a la superficie ideas o pensamientos de nuestro subconsciente. Pero, eso quiere decir, que a pesar de que nuestros sueños sean realmente perturbadores, extraños o incomprensibles tienen un sentido de alguna retorcida manera dentro de nuestra cabeza. ¿Cómo es posible que podamos tener pensamientos tan obtusos o contrarios a nuestra forma de vida, que hasta a veces no teníamos idea de que pudiesen existir? ¿Cómo logra hacer nuestro cerebro para lidiar con tantos pensamientos e ideas que luchan entre si, se alían y discuten sobre millones de temáticas distintas.
¿Cómo puedo soñar cientos de noches con salir, tener una relación o casarme con chicos jóvenes y hermosos, y después soñar que mantengo relaciones con una de mis amigas o que me caso con un anciano solo por razones monetarias? ¿Por qué puedo soñar una noche algo hermoso, lleno de alegría y colores, y a la noche siguiente despertarme en medio de llantos porque tuve una pesadilla en donde perdía a alguien o pasaba algo horrible?
No se la respuesta a ninguna de estas preguntas, y a lo mejor nunca las sabré. Pero estoy convencida, de que en la vida hay muchísimas situaciones diversas todas entre sí, pero esto no es negativo para nada. Si soñaríamos siempre lo mismo, y todas las situaciones de la vida fuesen parecidas, y no hubiese tristeza ni maldad, la vida sería definitivamente muy aburrida. Ya que después de una pérdida, apreciamos más a las personas que nos rodean. Y después de una situación difícil, nos encontramos que la vida tiene mucho que ofrecernos, a veces no lo vemos enseguida, algunas veces nos cuesta verlas mas que otras, pero cuando las encontramos nos producen una enorme felicidad.

sábado, 11 de agosto de 2012

Tiempo


Tiempo

Cuando el reloj comienza a andar,
y sus manijas giran al compás de mís manías,
los latidos se congelan en mil risas y llantos.

Palpitantes momentos vividos
y todos aquellos aún por vivir,
se proyectan ante mi
incentivados por mis ojos
que se pierden en el vacío del pasado.

Mi infancia, me corre y me alcanza,
se pierde mi niñez.
Se esfuman como leve y suave humo.
Vuelven siempre las risas amigas
que se niegan a desaparecer,
que se aferran al camino y se estiran sobre él,
para estar ahí, a la vista, en momentos
en que los derredores me hagan bajar la cabeza.

Revolotean imágenes, perdidas, desfasadas,
se olvidaron cuando nacieron
no encuentran su lugar.
Tan poco éstas quieren abandonarme,
aunque ya no me brinden esa certeza puntual.

Al ver paso a paso, el otro lado del camino,
acercándose cuidadosamente a mi
quiero correr hacia atrás
para sujetarme a mis recuerdos.

Pero sé,  que no los puedo retener por siempre
y no dejarlos regresar.
Por eso, armándome de fuerza
dejando las lágrimas recorrer mis mejillas
y atrapando alguna para mí,
doy el siguiente paso y sigo avanzando.

Como me hiciste enojar tantas veces tiempo,
con tus idas y vueltas,
remolinos y  encrucijadas.
Vos tiempo,
que te llevaste a personas antes de que esté dispuesta a perderlos;
o que me hiciste sufrir,
con tus interminables esperas.