Profético corazón, temo que te rompas al más leve tropiezo.
Tuve golpes tan fuertes en la vida,
que no logro aplacar el dolor.
Recuerdo, aquella noche cuando corrí el mejor de los caminos,
solo buscaba aprobación en tu mirada.
Cuantos caminos hasta llegar a un beso,
dulce suspirar, pequeño infinito.
Amar es un combate de relámpagos,
simplemente teníamos que amarnos.
¿Quien recogerá las caricias perdidas?
Si la metástasis de este dolor no cesa.
Una lágrima por cada depresión,
seria un mar dentro de mi corazón.
Un viaje con agua, eso es amar,
los tesoros del abismo debimos buscar,
Entonces comprendí,
que era el aire quien tejía la ilusión de besar.
Se apagaron los faroles,
la oscura claridad ilumino mi camino;
y comprendí que tu no eras mi destino.
La noche me ha dicho unas palabras al oído,
que me llevaron a no cometer faltas de estilo.
Y sin tan solo mis palabras llegaran a ti,
algún remoto día,
entonces querida mía,
no habré vivido en vano.
P.D: Dedicado a Agustina, Candela y Viviana, tan autoras como yo de esta hermosa poesía!