sábado, 11 de agosto de 2012

Tiempo


Tiempo

Cuando el reloj comienza a andar,
y sus manijas giran al compás de mís manías,
los latidos se congelan en mil risas y llantos.

Palpitantes momentos vividos
y todos aquellos aún por vivir,
se proyectan ante mi
incentivados por mis ojos
que se pierden en el vacío del pasado.

Mi infancia, me corre y me alcanza,
se pierde mi niñez.
Se esfuman como leve y suave humo.
Vuelven siempre las risas amigas
que se niegan a desaparecer,
que se aferran al camino y se estiran sobre él,
para estar ahí, a la vista, en momentos
en que los derredores me hagan bajar la cabeza.

Revolotean imágenes, perdidas, desfasadas,
se olvidaron cuando nacieron
no encuentran su lugar.
Tan poco éstas quieren abandonarme,
aunque ya no me brinden esa certeza puntual.

Al ver paso a paso, el otro lado del camino,
acercándose cuidadosamente a mi
quiero correr hacia atrás
para sujetarme a mis recuerdos.

Pero sé,  que no los puedo retener por siempre
y no dejarlos regresar.
Por eso, armándome de fuerza
dejando las lágrimas recorrer mis mejillas
y atrapando alguna para mí,
doy el siguiente paso y sigo avanzando.

Como me hiciste enojar tantas veces tiempo,
con tus idas y vueltas,
remolinos y  encrucijadas.
Vos tiempo,
que te llevaste a personas antes de que esté dispuesta a perderlos;
o que me hiciste sufrir,
con tus interminables esperas.

1 comentario:

  1. Mi queridísima que bueno que tengas un blog, así podré estar más conectada con tus escrituras. Subí más cosas que quiero leer lo nuevo de Karen (este poema ya lo había leído y, está demás decirlo, me había gustado). Besos enormes rubia poetiza

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